Las protuberancias solares son enormes chorros de gas expulsados desde la superficie del Sol, frecuentemente con forma de bucle. Están formados por plasma a menor temperatura que la de la del plasma que forma la fotosfera sola y suelen tener una duración aproximada a un día, aunque las conocidas como "protuberancias estables" han llegado a durar varios meses.
El tamaño medio de las protuberancias observadas es del orden de miles de kilómetros, aunque la mayor protuberancia observada hasta la fecha tuvo un tamaño de 800 000 km (casi el radio del propio Sol).
Las protuberancias más violentas llegan a lanzar materia proveniente del Sol al espacio a velocidades comprendidas entre 600 y 1000 km/s.
Aún se investiga cómo y por qué se forman estos grandiosos arcos en nuestra estrella.